Una mañana temprano, nos sentamos a desayunar en la playa, cuando percibimos movimiento a lo lejos, en la orilla. Un lobo venía hacia nosotros. Nos quedamos quietos mientras le mirábamos fijamente, admirando su agraciado caminar. Se detuvo y miró en nuestra dirección por un momento, y luego desapareció para buscar su propio desayuno, tal vez pequeños peces invertebrados, huevos de aves o algo más grande. Nuestros caminos sólo se cruzaron brevemente, pero lo recordaremos por siempre.

We sat having breakfast on the beach early one morning when we spotted a movement further along the shore. A wolf was coming our way. We sat still, our eyes fixed on her (or him), admiring her graceful easy lope. She paused to look in our direction for a moment, then was on her way searching out her own breakfast, perhaps small fish, invertebrates, bird eggs or something larger. Our paths only crossed for a moment, but we’ll remember it forever. Photographer: Elizabeth Flory